Si no había lugar para mi, podrías habermelo dicho, dímelo, dime que no continúe – Stephen Sondheim – Domingo en el parque con Jorge

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Terminar con un ser querido sabiendo que romperemos con esa conexión vital, incluso si se optó por abandonarlo, nos preguntamos por qué a menuedo duele tanto, pero el corazón no es lógico, se siente el impacto de la pérdida y la responsabilidad de ser el primero en decir adiós.

El amor es un proceso, no termina porque decimos adiós, no importa lo doloroso o perjudicial que fuera la relación, habrá cosas buenas de uno, igual como hubo cosas adorables de la otra persona. El desafío es aceptar con gracia que hemos tomado la decisión de perdonar a cualquiera que nos haya herido y lo que nos ha hecho, podemos negarnos y caer en el fariseísmo o la indignación. Esos sentimientos nacen de la ilusión del poder que viene con ser el que se va. Por encima de todo, podemos lamentar la pérdida y luego dejar ir de la persona que amamos para que pueda sanar.

Tengo que romper algunas relaciones, porque es más sano para mi recuperación. Aun así, pueden causar dolor y duelo por la pérdida de esas relaciones.

Fuente: Clinica Ser

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